jueves, 27 de enero de 2011

Persona - Ingman Bergman


En esta peli, la fotografía y el encuadre me han fascinado. La luz nunca es un mero adorno, pasando del recurso dramático a formar parte del drama en sí mismo, trazando en la imagen la psicología de ambas mujeres.

Ingmar Bergman ideó el guión de esta película mientras se encontraba ingresado en un hospital, convaleciente a causa del estrés. El director sueco quería hacer una película totalmente creativa, libre de las ataduras de los estudios y los productores.

A mitad de la película, el encuadre se vuelve borroso, y se desenfoca, señal de que este duelo entre una actriz que no habla y una enfermera que habla de más, es una ilusión, no es real, es cine.

La metáfora del silencio es fantástica. La falta de voluntad, dejarse llevar por una algo que no entendemos, no plantear falsas resistencias que sólo son espejismos. Por ello Bergman rompe la ilusión de la imagen cinematográfica, para hablar de todo esto sin recurrir a la falsa ilusión que proporciona el concepto “película” y que, trazando un paralelismo, es la que nosotros empleamos para vivir. Nuestra vida es una ilusión, una impostura

En mi opinión es una película diferente al resto, con un guión original, no sé si todo el cine sueco, o todas las películas de este director son así, pero me he quedado embobada frente a la pantalla

La juventud


















Bodegón publicitario




He de decir que estas fotos no me gustan demasiado... cuando pensé que había que hacer el ejercicio de bodegón publicitario de algún restaurante obligatoriamente, yo misma hice los postres para publicitar una tienda/bar de postres, helados, batidos...


al ver que no era obligatorio decidí no presentarlos, pero los pondré en el blog para poner un ejemplo de que las cosas "a la ligera"no se hacen bien...

PhotoEspaña

















Poesía Visual







avanzando...


jueves, 16 de diciembre de 2010

tableau - Lugares con memoria

Mi historia de mariposa


En esta callecita, un día casi tan soleado como el de la foto, iba una niña de unos 9 años cuesta abajo con su bici, el viento en su cara era una sensación que adoraba, parecía que estaba volando cual mariposa ... y tan en las nubes estaba que casi atropella a un coche, si, aquella niña con su bicicleta roja cuesta abajo, llevaba tal velocidad que no pudo frenar adecuadamente al ver pasar a un coche por la calle perpendicular a la suya... así que se tiró de la bicicleta en el último instante...

Resultado:
Un par de arañazos en la cara, algunos más en las manos, un desollón en los zapatos y el orgullo por los suelos.